Crónica Mirador de los Robledos

Mirador de los Robledos

Tras un largo período de lluvias, retomamos nuestras andaduras campestres para acabar bien el año. En esta ocasión, iniciamos la ruta desde el mismo aparcamiento del Paular. Ciertamente, la mañana empezó fría por estos parajes, pero conforme avanzábamos el día se tornaba cálido y luminoso. Con menos de 200 metros de desnivel, atravesamos los robledos y pinares por sendas bañadas por arroyos desbordantes hasta llegar a una gran pradera abierta con un gran monolito de piedra en medio. El Mirador de los Robledos exhibe una panorámica increíble. Desde el Valle del Lozoya hasta el embalse de Pinilla del Valle, la cumbre de Peñalara y algunos de los picos de la Cuerda Larga. Además hay una Rosa de los Vientos metálica, que nos indica según donde apuntemos las principales localidades, parajes y cumbres. Tras el compartido bocadillo, retomamos la marcha hacia el río Lozoya, con la intención de hacerla circular, pero con las recientes y abundantes lluvias el paso estaba infranqueable y tuvimos que tomar una ruta alternativa. Con un poco de aventura por el nuevo itinerario, nos adentramos en una senda que desembocaba en el camino que habíamos tomado para la ida. Para terminar, nos reunimos con otros compañeros que no pudieron venir a la ruta, en el bar La Hiedra, comiendo estupendamente como venimos haciendo los últimos años. Y así acabamos el año senderista, con la mejor compañía que uno podría desear.