La economía

El centro del municipio va cambiando de aspecto con la modernización de las vivienda y la apertura de numerosos comercios, principalmente de alimentos para abastecer a la población veraniega: varias carnicerías, fruterías, panaderías abren sus puertas y el reparto a domicilio era muy usual en burros, carros, motos, isocarros, etc.

Otras industrias de esa época son la fábrica de lejías y asperones “La Calzadilla”, la fábrica de sifones y gaseosas “Espumosos la Casita”, la fundición de D. Valentín Alonso Casares, la fábrica de hielo, surte las nuevas neveras –hoy dedicada a restaurante, conserva las instalaciones de fabricación del hielo-; Construida en 1950 por Juan Martín & Cia, para recoger agua aprovechó la cacera que surtía al molino de la villa situado a la otra parte del paseo Miguel Ménendez Boneta, espacio que a su vez aprovechó el Barón para su fábrica de metalurgía. Los más mayores recordarán allí una fuente con una bancada alrededor de piedra.

 La Churrería de Bolusiano, famosa en todos los pueblos de alrededor por sus patatas fritas.

Un croquis del término municipal de 1.949 recoge la existencia de unos tejares y cinco molinos harineros, dos de los cuales estaban abandonados. El último molino en activo, el de los Tres Puentes o de Evaristo, se cerró en 1.958, según testimonio del último molinero D. Adolfo Martín Mena.

En el sector del ocio estaban las Piscinas de San Antonio o de Evaristo, publicitadas ampliamente en la capital, a las que acudían numerosos madrileños los fines de semana del verano. El complejo “Jardín de Verano Casa Zacarías” ofrecía bolera, cine de verano y baile. Era el centro donde se divertía la juventud de los años 50 y 60.

Las peluquerías de Gerardo y Margarita Un boleto de la ONCE costaba dos pesetas

La primera oficina de correos estaba en la calle Hornos, dónde vivía el Sr. Abraham, después pasó a la plaza del Álamo. En correos estaba el primer Banco, La Caja Postal de Ahorros, el telégrafo y el servicio de reparto de paquetes.


Oficinas de Correos. 1956


Los teléfonos públicos estaban en la calle Calvario, una centralita donde pasaban las llamadas de casa a casa y unas cabinas de madera para conectar  con cualquier número. Durante años, la parada del Bus del actual Hiber se llamaba “de teléfonos”

Después el locutorio pasó a la calle Palomar, hasta que fue sustituido por cabinas telefónicas en las calles.


Se construyó un lavadero público, pero se seguía lavando en el río.

La escasez de suministro de agua era un problema en Los Molinos como en el resto de los pueblos serranos. Lo refleja Roberto Reyes Morales en  el pregón de la Romería de 1964  “Mas, ¡Por Dios¡ No olvidéis de pedir al Señor dos milagros que reclama ese pueblo a todas horas:

Uno que ese embalse que se anuncia, no por cierta Compañía que cobra con gran donaire lo que sólo es ruido o aire, haga que las cañerías manen en estos días.

Y otro, que eses “caudaloso” río que ennoblece Los Molinos y que en invierno transita por calles y caminos, no traiga olores y moscas como estival atavío”

Se refiere al embalse  de Navacerrada que se creó para abastecer a la población de los pueblos de la Sierra de Guadarrama y Madrid. Su construcción se inició con un presupuesto de 1000 millones de pesetas que al final de la obra fue cinco veces mayor La construcción comenzó en  1965 y finalizó en 1972.

En 1960 se construyó el embalse de Los Molinos para paliar los problemas  de una población que en la década anterior contaba en verano con 8000 habitantes. Cercanas a la presa se localizan una serie de construcciones  relacionadas también con el abastecimiento del agua con el sello inconfundible del arquitecto Luis Rodríguez Quevedo.